Les dio la espalda y se fue sin mirar atrás. No tenía ningunas ganas de pelearse con la vieja bruja, y de verdad prefería cenar tranquila.
—Vamos a sentarnos —gruñó Meredith, que ya sabía que la noche estaba arruinada por culpa de esa chiquilla—. ¡Vamos a disfrutar de la cena!
Jake hizo un gesto d