Capítulo 331
No había espacio para un silencio incómodo, porque ya bastante lo era todo lo demás.

—¡Nina…!

—¡Lo sé! —respondió ella apretando los labios—. ¡Sé que me amas, y que amas a Victoria! ¿De acuerdo? Igual tendrás que espabilarte más cuando salgamos de aquí, porque no te voy a dar un premio por andar d
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