Jake se atragantó con su propia saliva, pero tenía miedo hasta de toser. ¿Nina le estaba pidiendo que se quedara? ¿De verdad?
—El perrito… claro… ¿Segura? —quiso confirmar.
—Mi madre tiene un presentimiento —dijo ella como si eso lo justificara todo.
—OK. —«Bendito presentimiento»—. Supongo que r