Katerina arrugó el entrecejo por un momento y suspiró.
—¿Sabes…? A mí no acaba de convencerme que eso haya sido por Nina.
—¿Por la empresa entonces? —preguntó Jake—. Se puso bastante mal cuando la liquidamos.
La mujer apretó los labios y cruzó los brazos.
—Llámame loca, pero mi instinto me dice