—Lo lamento, señor Lieberman, pero es solo para Su Majestad —aseguró ella, poniendo en las manos del príncipe una invitación impresa en pergamino de lujo.
Jake vio al árabe abrir los ojos con sorpresa mientras su rostro se iluminaba.
—¿Es en serio? ¡He tratado de conseguir una invitación por años!