A Jake no le sorprendió que el príncipe Badar se quedara prendado de la belleza de Nina, ni que ella intentara darle celos de todas las formas posibles. Porque eso era lo que estaba haciendo… ¿verdad? ¡Todo aquel pestañeo no podía ser en serio! ¡Ella no era tan recatada!
Nina lo escuchó bufar con i