—Sé que no me vas a creer… —murmuró tomando su playera, que había quedado por el suelo—, pero por si es la última vez… te amo.
Y sin decir otra palabra salió de allí, dejando a Nina con el corazón en la boca, ansiosa y expectante.
—¡M@ldición, m@ldición, m@ldición! —gritó furiosa y levantó el telé