Pero Nina sabía que el hecho de que Jake se apareciera en la sala de espera con ella en brazos solo iba a crear problemas. Intentó que la bajara antes, pero él hizo oídos sordos.
—¡Ya bájame, Jake! Tu madre se va a «dragonizar» si te ve tan pegado conmigo —rezongó.
—Aquí la única con esa capacidad