Jake se giró con brusquedad y enfrentó su mirada.
—¿Es una put@ broma? —rugió—. ¿O me vas a decir que no fuiste tú la que mandaste a Nina a la casita del lago a buscar un puñetero libro de cocina?
Los ojos de Meredith se abrieron mucho por un instante y Jacob fue perfectamente capaz de reconocer l