Kolya salió del ascensor y se fue a jugar con su sobrina, que por supuesto ya había despertado a toda la familia.
Ocho horas después, el botón volvió a parpadear en su tableta y se dirigió a la oficina de Nina.
—¡Ya está aquí de nuevo el pajarraco! —avisó y Yuri puso los ojos en blanco, porque Ko