Odessa, Ucrania.
La chica del servicio casi derramó la jarra de líquido caliente cuando vio la expresión de aquellos hombres. Era como si hubieran tomado a un dios nórdico y le hubieran hecho tres copias exactas… y las tres estaban muy enojadas.
—¿Pero te volviste loco, Kolya? ¡¿Cómo se te ocurrió