—¿Está segura, señorita Smith?
—¡Claro que sí! —exclamó Nina, consternada.
—Entonces explíqueme de nuevo, para ver si yo entiendo… Al señor Lieberman le habían dado seis meses de vida, no quiso decírselo a su familia, y usted lo estaba medicando para su enfermedad…
—Solo eran cuidados paliativos,