Metí la llave en la cerradura y entré al apartamento sin hacer ruido. Me sorprendió darme cuenta de cuánto extrañaba estar en casa. Cuánto extrañaba a Susana.
Me encontré enviándole mensajes para comprobar si estaba bien, si Penny estaba bien o si se había acordado de cerrar la puerta del apartamento. Sus respuestas me hicieron sonreír, siempre con un toque de picardía y dulzura. Le había encantado la tarta de queso; me contó cómo todo el personal se había lanzado a ayudarlas a ella y a Penny a