—¡Mi-mia! —dijo Steve, señalando a un pequeño bulto al lado de un banco.
—¿Qué es, pequeño? —preguntó Carter acercándose con la sillita.
Ambos se quedaron mirando aquel bulto gris y pequeño. Si Madison estuviera allí, seguramente ya lo habría movido o agarrado. La verdad es que no podía llamarle al hospital (por muchas ganas que tuviera) y preguntarle qué hacer.
Sonrió.
Era la primera vez que Steve y él iban al parque sin ella, pero no pudo ser de otra manera, ya que a Madison le había surgid