Amelia se encontraba sentada en el suelo, apoyada en el sofá. Se veía mucho más hermosa a la luz de las velas.
Respiró profundamente y se acercó a ella. Esta levantó la vista y le sonrió dulcemente. Chris se sentó a su lado y comenzó a abrir la botella. Sirvió las dos copas y los dos las chocaron para después beber de ellas.
Amelia se recargó en el hombro de Chris y él le abrazó por los hombros. Los dos estaban sumidos en un pequeño letargo producido por la tenue luz de las velas, causando un