Marcelo recién estaba llegando a su hogar, donde su mente ya empezaba a imaginar y saborear el delicioso postre que Emma le prometió, que jamás percibió el aroma diferente que estaba en su casa.
- Emma ya regresé – indico feliz abriendo la puerta, pero en eso se quedó estático al ver a su madre sentada en la mesa de la sala, quien le miraba a ver con una ceja arqueada.
- Bienvenido – le saludo Emma, sonriéndole.
- Mamá ¿qué haces aquí? – pregunto asombrado y confundido el lobo
- Pues como no ha