NATANAEL DÍAZ
Sabía que a Laura nada se le olvidaría, ella es una mujer que siempre anda las cosas en la cabeza y hasta que las dice está tranquila. La comprendía, yo había dado el show del siglo con mi actitud.
—¿Sera que pueda decirle a Rodrigo que nos acompañe?— Nathan preguntó, pero yo estaba todavía pensando en las cosas de Laura.— ¿Papá?— pasó la mano frente a mi.
—Por supuesto, hijo, puedes decirle que nos acompañe— tomé el tenedor. No se por qué, pero algo dentro de mi no andaba bien y