41. Sabes sacar las garras, gatita
Jason
Subo las pocas cosas de Hanna que sobrevivieron en el auto y veo como ambas amigas se funden un abrazo, antes de que la rubia comience a caminar hacia mi y la castaña se despida a lo lejos antes de subir a su auto.
Hanna deja salir un gran suspiro y veo que mira con tristeza hacia el pequeño apartamento que ahora tiene las ventanas selladas con cintas policiacas. Dios, no quiero ni imaginar qué pudo pasar si Hanna no hubiese pasado la noche anterior conmigo, solo imaginar que ese mal nac