Damiano
Luego de calmar a Leila, asegurarle que entre Lia y yo nunca podría existir una relación amorosa, explicarle cómo vamos a proceder a partir de ahora para que, en el momento de su transición, la gente no tenga razón para desprestigiarla, y finalmente abandonar su habitación, me encerré en mi despacho las siguientes tres horas, pensando, ahora, cómo le explicaría a Lia la solución que diseñé para nosotros tres.
Suena tan mal como sonará en el momento que tenga que decírselo a Lia. «Lo