El punto de vista de Gabriela
Me quedé fuera de la puerta del departamento de marketing, espiando como una acosadora. Todos estaban trabajando... excepto la única persona a la que quería ver. Cambié el peso de un pie al otro y volví a mirar. Mesas, ordenadores, papeles... pero Miguel no estaba por ninguna parte.
«¿En serio?», me susurré a mí misma. «¿Cómo voy a arrepentirme si no estás aquí?».
Era solo mi segundo día en la empresa y ya estaba haciendo tonterías. Ayer, me quedé atrapada en un as