— Vamos ahora mismo con Eizan, puedo traerlo incluso para que ayude en el cuidado de Alice, te vendrá bien algo de compañía en este sitio donde la tristeza y soledad es lo que predomina. Ambos se necesitan, o comienzan a marchitarse lejos uno del otro.— Donato toma asiento sobre el sofá después de haber pasado una extensa tarde junto a su sobrina, ahora le tocaba hacer uso de sus habilidades como hombre de negocios contra Adara, quien resultó ser una persona con una voluntad de acero, llevaba a