47. Un adiós que no fue dicho
°❀⋆・ᥫ᭡⋆゚❣︎ Eleonor ⋆˚✿
Al aproximarnos a la casa, el latido en mi pecho se vuelve descontrolado. Reconozco las camionetas estacionadas y eso solo puede significar una cosa: estoy en problemas.
—¿Qué pasa? —interroga Brook, frunciendo el ceño al notar mi inquietud.
—Algo ocurrió —respondo sin quitar la vista del porche—. Vienen a buscarme.
Nos detenemos en seco, luego descendemos apresurados, puedo sentir la tensión en el aire impidiéndome respirar con normalidad.
—Agente —saluda el detective Bl