Valentina Petrova de Miller
Me solté bruscamente de ella y está vez la tomé del mentón y la hice que me mirara fijamente está se veía sorprendida por mi arrebato.
— Ambas sabemos que no eres absolutamente nada comparada conmigo — Mi voz sonaba suave pero firme como nunca antes me había escuchado, tengo que admitir que hasta yo me sorprendía por mi arrebato pero al ver su expresión me daba tranquilidad — es mejor que te alejes Karen porque está es la única maldita advertencia que te voy a dar —