La camioneta estaba encendida y lista para ser conducida por el dueño, Gerald quería manejar en vez de pedir que lo llevaran. Así que sentó a la pequeña Connie en el puesto de atrás y abrochó su cinturón de seguridad. Le abrió la puerta a Samantha muy amablemente, ella se sintió extraña al percibir ese gesto de su parte. Condujo por la autopista principal y mientras lo hacía no dejaba de verla.
— ¿Quieres estar pendiente de la vía? — Le comentó en tono directo.
— Disculpa.
Gerald estaba bastant