Entro de nuevo al hospital y me acerco a Lúa y a Aurelio, pasan unos minutos y estoy preocupado por Ainara, necesito saber si llego bien, después de todo no está muy familiarizada con la ciudad y me siento mal al haberla dejado ir sola, debí llevarla a la oficina.
Me pongo de pie alejándome un poco del ruido y le marco.
—Hola —responde.
—¿Llegaste bien? —pregunto.
—Sí, su coche está en el estacionamiento, estoy terminando algunos pendientes para ir a recoger a Josiah —explica.
—Te pido una