Sentí mi cuerpo ligero, los brazos de Ranzes no me rodeaban con fuerza como cada mañana, en cambio me sentía observado, pero no como cuando Ranzes me mira de manera pervertida, esta vez era diferente.
Abrí poco a poco los ojos, la madre de Ranzes estaba sentada al pie de la cama frotando mis pies sobre la sábana. Sonreí con timidez mientras trataba de sentarme, miré a mi alrededor y me sentí un poco nervioso por no ver a Ranzes en la habitación.
-Tranquila hannah, mi hijo salió con mi esposo a