El viernes por la noche, Denzel le avisó con un mensaje de texto la dirección de la mansión que sus socios alquilaron para hacer la fiesta.
El sábado en la mañana, un repartidor apareció en la puerta de Estella, entregándole un ramo de flores y una caja de regalo. Al abrirla, tuvo que contener un jadeo, sobre un cojín de terciopelo azul rey descansaba un juego de aretes, collar y pulsera de zafiros amarillos engarzados en piezas de platino. Cuando se miró al espejo, probándose el zarcillo en la