Parte 2...
Apoyó la cabeza contra la pared y cerró los ojos, las manos apretadas y gemía suavemente cada vez que empujaba hacia atrás.
— Dios mío, eres deliciosa" - le susurré al oído.
Deslicé una mano a través de sus pliegues y comencé a tocar y juguetear con su clítoris mientras la penetraba más rápido. Sentí que me iba a correr de nuevo y la quería conmigo.
— Norton…" - ella jadeó.
— ¿Vamos de nuevo? - le mordí la oreja — Ven por mí. Eres hermosa... Gemidos calientes... Ya casi estoy...
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