Una leve sonrisa volvió a tocar los labios de Jimena, pero esta vez se sentía… diferente.
Menos cálida.
Más calculada.
“Los niños son impresionables,” dijo. “Se adaptan rápidamente a quien está más presente en sus vidas.”
Daniela sostuvo su mirada.
“Y también saben dónde se sienten seguros,” respond