Mundo ficciónIniciar sesión-Sin lugar a dudas me han inyectado SIDA-, gritó Marito al siquiatra sintiendo caer desmayado, por sus venas la sangre corría caliente a borbollones y los ganglios linfáticos se inflaban hasta explotar, el doctor lo miró sonriente con ambas manos en el escritorio, -cálmate-, dijo, sólo fue que producto de la ansiedad; te levantaste demasiado pronto y por eso has de sentir nauseas-,-creí que eras persona de mi confianza empero me doy cuenta como







