Mientras Siena se sumergía en el camino hacia la recuperación, fuera de las paredes del hospital, en el mundo de las sombras y las intrigas, Ashly se sumía en una creciente histeria. La noticia de que su peor enemiga había sobrevivido al ataque la sumergió en una espiral de desesperación y furia. Nada había salido como ella había planeado, y esa realidad era como una gota más que desbordaba el vaso de su ya frágil cordura.
La mente de Ashly, una vez afilada como un puñal, ahora se deslizaba hac