Abel ni siquiera se estacionó bien. Salió del auto a toda prisa, lo seguí detrás pero su andanza es mas rápida que la mia asi que tuve que correr para alcanzarlo porque puede armar tremendo escandalo para todos haciendo que todo sea peor y eso no puede pasar porque nos perjudicaría a todos, en especial a mi y a Carter.
—Abel detente por favor, calmate.
—Todo esto es tu culpa —gira sobre sus talones señalándome —No estaríamos aquí por ellos si hubieras sido una madre estricta.
—¡Oye! —lo empujo