Punto de vista de Liora;
Cuando mi hija tomó la mano del desconocido, me quedé atónita. Me quedé allí estupefacta durante todo el intercambio hasta que él se fue al baño.
A Amara no le gustaba tocar a la gente ni que la tocaran a ella. Tampoco les hablaba. Ni a mi madre, ni a mi hermana, ni a ninguno de nuestros parientes se había ganado ni una sola palabra de ella. Siempre los miraba desde la distancia mientras se escondía detrás de mis piernas.
Aparte de mí, la única persona a la que permitía