~Sienna~
Me escondo detrás de una gran exhibición de mecedoras, con el corazón martilleando tan fuerte que estoy segura de que él puede oírlo. Aprieto la ropa de bebé contra mi pecho como si fuera un escudo.
—¿Desea algo más por hoy? —pregunta la dependienta.
—En realidad... —Norman hace una pausa. Puedo oír el roce de su abrigo—. Muéstrame esas mantas tejidas a mano del escaparate. Las blancas.
No. No, no, no. Esas mantas están justo al lado de donde estoy agachada.
Veo sus zapatos negros puli