Más tarde, esa misma noche...
Bastian se encontraba sentado en la terraza, mirando las estrellas en el cielo nocturno. La conversación con Rosalinda aún lo perturbaba, pero lo que más lo inquietaba era la forma en que la mujer había manipulado cada palabra, como si estuviera jugando con él sin que él lo supiera.
No pasó mucho tiempo antes de que Alya llegara. Entró sin hacer ruido, su figura iluminada por la luz tenue de la luna. Al verla, algo dentro de él se relajó. Su presencia siempre tenía