NAYA
Al día siguiente como de costumbre me desperté muy temprano porque Lance tendría que hacer algunas cosas en el pueblo y mientras tanto yo tenía que preparar el desayuno, una de las cosas que le encantaba era el café bastante cargado, por lo general siempre tomaba dos terrones de azúcar y dos cucharadas de cremora.
Habíamos pasado una noche placentera y muy bonita, no me puedo quejar por la forma en que nos llevábamos, el haber venido este lugar me llenaba de paz y de tranquilidad, la mayor