Me desperté de mala gana debido a que mi ruidoso timbre no deja de hacer ruido.
-¡Qué tempranero!-Lance un bostezo cuando me percaté que David está aquí.
-Traje el desayuno
-Siempre que traigas comida eres bienvenido
David compró mi café favorito y un pastel de fresa y donas de chocolate.
No sabía que tenía hambre hasta que vi esas delicias y las comencé a devorar.
Él ríe- ¿Qué hiciste con mi Daniela? Creí que preguntarías si es dietético
-Luego lo bajo en el gimnasio. ¡David! -Le lancé una