El silencio en el comedor se extendía entre ellos, y el calor de la palma de Damian aún ardía contra la mejilla de Valerie. Ella esperaba el remate. Esperaba que él retirara la mano, esbozara una sonrisa burlona y le dijera que todo había sido una estrategia para conseguir el contrato.
En cambio, Damian bajó lentamente la mano, con la mirada fija en su rostro sonrojado, con una calidez suave y constante.
—Sube y date un baño caliente, Valerie —murmuró Damian con su voz grave y tranquilizadora d