Mundo ficciónIniciar sesiónHora más tarde, Perla bajó del auto blindado, Alejandro la escoltó a la entrada principal.
—Ahora eres mandadera. —se quejó él, Perla torció sus labios.
—Solo fue un favor. Así que relájate. —abrió la puerta Perla y la cerró delante de él, estaba a punto de subir a la habitación de Carolina para entregarle las pastillas cuando apareció por el pasillo Daniel, se detuvo para saludarlo.
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