Mundo ficciónIniciar sesiónEl día había pasado lento y pesado para el joven. Su madre, aún molesta por los comentarios hacia su primo, apenas le había dirigido la palabra, pero no pensaba cambiar de opinión en cuanto a él.
La ventisca, soplando tan fuerte que la misma casa temblaba, separaba los escasos cien metros de su casa a la de Yadira, con una fuerte corriente de aire, nieve, y algún que otro objeto que, no tuvo otro destino que ser arrastrado por las gélidas y nevadas ventiscas de Alaska.







