Mundo ficciónIniciar sesiónAquella mañana de sábado estaba siendo goberdana por la gran ventisca que asolaba cruelmente el pequeño pueblo de Zenit. Raúl, cómodamente en su cama, disfrutando del calor bajo las mantas, no se quitaba de la cabeza los acontecimientos que días atrás habían sucedido. Edward se negaba a creer cualquier tipo de acusación sobre su hijo. Para él, era todo un hombre, un experimentado cazador que disfrutaba de la vida junto a su padre. Pensar que haría algo tán deprorable como espiar a una chica,







