Caleb.
Ver a Laia entusiasmada con Leo me provocaba un sentimiento de arrepentimiento. No sabía qué hacer para siquiera intentar recuperarla.
Ella dejó en claro que no quería nada conmigo, tampoco podía obligarla a quererme, ¿no?
Le compartí mi secreto más profundo y no pareció importarle. ¿Por qué me estaba haciendo tanto daño a mí mismo al pensar así?
—Muy bien, es hora de continuar —informó Morgana, con una sonrisa.
Seguimos nuestro camino y de vez en cuando notaba que Zoé quería molestarme,