Mario Bitencourt...
Ella va al baño y, cuando regresa, estoy listo para ella de nuevo. Me acuesto en la cama y ella se sienta sobre mí. Siento su intimidad cálida apretando mi miembro mientras sube y baja con frenesí. Su cuerpo sudado sobre el mío y sus gemidos me enloquecen. Alcanzamos el clímax nuevamente. Dos veces en una sola noche, qué delicia. Fue demasiado para mí. Aún completamente desnuda, va hacia el champán y toma dos copas. Me entrega una y se queda con la otra. Bebemos y, poco desp