Lucas se siente cada vez más culpable por todo lo que le está pasando a su amor, porque sabe que lo que Marina dijo es realmente cierto: si ellos dos no se hubieran enamorado, nada de esto le habría pasado a Camila, porque su madre nunca habría cruzado su camino. Lucas no puede quedarse quieto fuera de la habitación de Camila, porque no sabe si debe entrar para contarle toda la verdad, o si debe irse y dejarla en paz, ya que él ha provocado tanto dolor de esta manera. Se rasca la cabeza mientra