Stefan
Regreso a casa con un miedo profundo invadiendo cada fibra de mi ser. Si algo le pasase a Lizzie y a mi hijo, me volvería completamente desquiciado. Cuando entro a la habitación me recibe un silencio sepulcral que solo me hace pensar lo peor.
Avanzo hasta la cama y en el momento en que mi vista se aclara me doy cuenta de que todo está bien. Suspiro de alivio y una sonrisa se forma en mis labios. Ella está profundamente dormida, y Alex también duerme como todo un tierno angelito en la cu