Capítulo 32 —Momentos
Damiano:
Cuando escuché la puerta de la habitación abrirse, supe que Alexandra bajaba las escaleras. El aroma del café recién hecho llenaba la cocina, y frente a mí, sobre la mesa, estaba el desayuno que había preparado. No era nada del otro mundo, pero me esforcé en hacerlo bien. Pan tostado, huevos revueltos y un par de frutas que encontré en el refrigerador. Nunca había hecho esto antes, pero sentí que era necesario, por lo menos hoy. Ella apareció en la puerta, con el