Capitulo XXII. Hacer las paces.
Cipriano Mangolini.
Después de haber escuchado semejante aberración que, de hecho, se me hace muy difícil de comprender, termine echando a ese recién aparecido de mi casa. Aunque no se me hizo fácil echarlo de mi morada, se fue, no sin antes darme una mirada desafiante y una fuerte amenaza de que volverá a molestar.
Al haberme deshecho de él lo primero en que pensé es ir a confrontar a Maye, pero, pensándolo bien no es una buena idea. Así que voy directo a mi oficina para poder calmarme. Me t