Samy va pasando por el despacho que hay en su casa cuando escucha a su padre gritar con furia. Se arrima a la puerta para escuchar bien y cuando escucha lo que le está confesando Jorge, se le eriza el cuerpo. Es la peor burrada que está a punto de cometer. Entra si avisar.
—¡Papá!
—Hija, ¿qué sucede, porque entras así?
—¡¡Ah es que, como te explico!! —mirando a Jorge queriéndole decir que cortara todo lo que piensa hacer— Pues Jorge y yo nos pensamos casar.
—¡Casarse! —gritan ambos hombres.