Mundo de ficçãoIniciar sessãoArquímedes la envolvió en un abrazo tierno y ella se dejó. Se sentía bien sumergida en sus brazos, además, el siempre era tan tibio que confortaba su alma. El frío que sintió cuando estuvo afuera había desaparecido por completo, ese musculoso y ardiente cuerpo se encargó de reemplazarlo.
—Solo fue un mal sueño.







