Mundo de ficçãoIniciar sessãoMaria Clara criou sua filha sozinha, após seu namorado sumir de sua vida sem que soubesse que ela estava grávida. Cinco anos depois, sua linda filhinha deseja conhecer seu pai, orgulhosa demais, Maria Clara decide pagar alguém para fingir ser pai de sua filha. Ela só não poderia contar que quem fosse entrar em sua vida fosse Alan, alguém que conheceu anos antes e não lembra-se disso. Agora, Isabelly tem o pai que sempre quis e Maria Clara está diante de um homem que pode roubar seu coração e desconstruir sua vida de mãe solo.
Ler mais“Aun el hombre que es puro de corazón y dice sus oraciones de noche se convertirá en lobo cuando florezca el acónito y brille la luna de otoño”
George Waggner (1941).
En algún lugar de Gévaudan - Francia
Año 1698
“Corre Amara, corre”
El hombre intenta animar a su pareja telepáticamente, él ha sido gravemente herido y sus fuerzas menguan.
“No puedo más, lo siento Ónix”
Ónix, a pesar de estar al borde de la muerte, toma a su amada Amara entre sus brazos y sigue corriendo.
El latido del corazón de su hijo no nacido lo empuja a luchar por salvar a su luna, a pesar de que casi todos los miembros de su manada fueron brutalmente asesinados, tiene la esperanza de salvar a su hijo, así como logró salvar a su hermano pequeño.
Después de ser herido junto al resto de lobos de su manada, volvió a su forma humana y descubrió que Amara había sido capturada y juzgada por bruja y que sería quemada en el pueblo vecino.
Con la poca fuerza que le quedaba, logro sacarla de su celda y escapar, pero había perdido mucha sangre, al igual que Amara, que había sido torturada durante horas, lo que la había llevado a perder el sentido y apenas estaba empezando a recuperarse.
— Deténgase — Ónix detiene sus pasos y su espalda se tensa mientras aprieta a su amada contra su cuerpo.
“Utiliza tu magia” “Piensa en un hechizo, amor mío”
Le trasmite Ónix de manera mental a Amara, que se encuentra bajo el efecto de una alta dosis de belladona.
“No puedo, lo he intentado Ónix, pero no puedo”
Los hombres se acercan y arrebatan a Amara de los brazos de Ónix, qué desesperado empieza a gruñir y aullar sin poder controlarse.
“Ónix, contrólate, pareces un lobo”
El comentario de Amara entrando en su mente lo hacen consciente del problema en el que se encuentran; ella ha sido drogada y probablemente no recupere sus sentidos y poderes durante horas y él solo espera que no haya recibido una fuerte dosis de belladona
porque podría perderla para siempre, a ella y a su bebé.
Se concentra en continuar en la forma de humano al ver la expresión de horror en la cara de los hombres que los alumbran con antorchas.
Lo atan a un lazo y desde su caballo, un hombre blanco, delgado y siniestro, con una cicatriz que sobresale en su ceja izquierda, tira con fuerza del lazo al que lo han atado; mientras que Amara, amarrada, camina a su lado.
— Vamos bruja, para escaparte si tenías fuerza — La empujan y Ónix siente de inmediato como mi espalda se contrae.
“Contrólate, Ónix”
Él es consciente de la desesperación en la voz de Amara, y la suya crece un poco más a pesar de que sabe que ella está intentando pensar en un hechizo o activar su magia, pero no está seguro de que pueda hacerlo en el estado en el que se encuentra.
El ruido de la muchedumbre los recibe, sus cuerpos son atacados con piedras, barro, frutas podridas y todo lo que la gente enfebrecida y enfurecida se le ocurre lanzarles.
“Resiste mi luna, resiste. Tú y nuestro bebé son mi todo, mi familia, resiste”
Él le susurra una y otra vez a Amara sin decirle que cada vez se siente más débil, a pesar de que es consciente de que ella por la fuerte conexión que tiene, puede sentirlo también; trata de ocultar el dolor.
Ónix recibió dos impactos de balas de plata y una estocada en su vientre, ha perdido mucha sangre y con cada paso que da, siente que todo va a explotar a su alrededor.
— ¡Quémenlos! ¡Quémenlos! — Grita la muchedumbre y los dos son montados sobre dos pilares, uno al lado del otro, amarrados de pies y manos contra troncos de una madera fina y resistente.
Desde sus pilares, pueden observar el hogar que han construido a sus pies y que será encendido muy pronto. No los han juzgado, la huida de Amara ha sido suficiente para condenarlos.
— ¡Quemen al hombre lobo y a la bruja! — Se empieza a escuchar por toda la plaza del viejo y sucio pueblo.
— ¡Quemen al hombre lobo y a la bruja! — Repite la muchedumbre enfebrecida — ¡Quemen a los monstruos! — Los gritos se vuelven más fuertes y los objetos y el barro se estrellan contra el cuerpo y la cara de Ónix y Amara.
Los niños, animados o aterrados, observan lo que sucede frente a ellos, mientras una solitaria lágrima se desliza por la mejilla de Amara, que solo puede pensar en su bebé, al que no le dieron la oportunidad de nacer.
“Lo siento mi luna, prometí dártelo todo y solo has encontrado la muerte”
Amara escucha la débil voz de Ónix y se concentra en otro hechizo, algo le dice que él no se encuentra bien, pero la droga que se pasea por su cuerpo es muy fuerte y la confunde, dificultándole centrarse.
“Resiste mi alfa, no te mueras por favor, mi amor”
Ahora Amara está segura que algo no va bien con Ónix. Mientras intenta conservar la calma y aislar el efecto de la droga que hace que siente todas las partes de su cuerpo pesadas y su mente confusa. Levanta la mirada al cielo murmurando las únicas palabras que logra recordar.
El cielo se oscurece mucho más y luego un fuerte relámpago y un rayo feroz se descarga contra un árbol cerca de la plaza.
La muchedumbre grita atemorizada y se esparce por todo el pueblo, dejando a Ónix y a Amara solos, porque hasta los verdugos se han ido al ver el árbol, partirse en dos y caer sobre una casa.
“Tenemos que liberarnos”
Le dice Amara a Ónix que empieza a perder la consciencia.
— Ónix, intenta liberarte ¡Ahora! — Ella se concentra en otro hechizo para liberar sus manos, pero las palabras se pierden en el laberinto en el que se encuentra su mente — Debo liberarme, salvar a Ónix, salvar a mi bebé — Susurra con las lágrimas descendiendo por sus mejillas.
Mira de nuevo hacia el cielo, va a llover y sería una bendición si sucediera. Los relámpagos continúan y la gente sigue escondida y temerosa de la furia de la bruja. No ha llovido todavía y el rugido del cielo que pareciese caer sobre ellos los mantiene alejados de la pareja.
— Todo tiene que volver ser como yo quiero que sea y en mi mundo, ustedes dos deben morir — Amara levanta la mirada al ver a un hombre frente a ellos.
No lo conoce, es un humano, de eso está segura. Sin embargo, algo oscuro lo protege; ha hecho un pacto, ha entregado su alma y ha perdido su esencia.
El cuerpo de Amara se estremece de temor ante su presencia, este hombre es peligroso, mucho más que la muchedumbre enfurecida y todos los cazadores de brujas y lobos.
La desesperación se apodera de Amara, cuando observa como el hombre se acerca a Ónix y enciende el hogar debajo de sus pies.
— ¡Por favor, apague el fuego, por favor! — Grita hasta quedarse sin voz.
Sin poder controlarse, busca en su mente las palabras que le permitan apagar el fuego o que generen un viento fuerte o la lluvia que lo detengan. Pero nada llega a su mente, pareciera que todos sus conocimientos y las palabras se fueran volando cuando está a punto de encontrarlos.
— Eres tú, tú me estás controlando — Grita Amara al hombre sin esencia y este con una sonrisa enciende el hogar debajo de sus pies.
Amara siente el calor y se muerde los labios. Ónix no ha vuelto a hablarle y cada vez siente menos su presencia, va a morir pronto, así como ella y su bebé y la impotencia se apodera de ella. Ese hombre sin esencia ha logrado controlar su poder.
“Perdóname bebé. Perdóname amor mío”
El susurro de Amara en medio de su mente, hace que Ónix despierte en el momento exacto en el que ve el cuerpo de su luna y de su hijo ardiendo entre las llamas.
— ¡No! — En medio de su angustia, lanza una maldición antes de empezar a sentir el olor a quemado de su cuerpo y el de su amada, quien, perdida en el dolor, grita, maldiciendo a la humanidad, hasta que Ónix no puede sentir los latidos de su Luna, ni los de su hijo no nacido.
A pesar del dolor que le provoca el fuego, logra concentrarse en el hombre que se encuentra frente a él, observándolos; Nunca lo había visto, no logra identificar su esencia, pero su mirada es tan siniestras que está seguro que solo la oscuridad lo rodea.
Ónix siente la leve fragancia de su pequeño hermano y de dos lobos con los que su hermano siempre ha jugado, están cerca y no puede permitir que el hombre sin esencia los descubra.
Lo mira y le habla, maldiciéndolo y prometiéndole, que volverán a encontrarse.
— No van a acabarnos — Grita, antes de morir convencido de que su pequeño hermano, Lorenzo, lo ha escuchado.
El hombre, feliz de su logro, se aleja silbando, mientras juega con un talismán que lleva en el bolsillo de su pantalón.
A lo lejos una niña y dos mujeres se abrazan temblando de miedo, detrás de la ventana de la mejor casa del pueblo, desde donde escucharon los gritos de la bruja y del hombre lobo mientras los maldecían y vieron aterradas como los ojos del hombre se volvían de un color amarillo intenso, antes de que las llamas lo consumieran para siempre y como tres lobos se acercaban y aullaban a la Luna.
NOTA DE LA AUTORA:
Te doy la bienvenida a mi nueva y primera historia sobre hombres lobos.
Prepárate para sumergirte en el mundo del lobo solitario Ónix y de la humada Nala y acompáñalos durante su inmersión por el mundo de hombres lobos, mientras luchan contra la atracción que sienten y se convierten en el alfa y la hechicera.
Estoy segura de que amarás a Ónix como lobo solitario y mucho más como alfa de la manada “Los guardianes de cobre”
Y te encantará descubrir hasta dónde puede llegar una humana a medida que se ve inmersa en un mundo desconocido donde sus poderes y su coraje y valentía se fortalecen.
Esta historia es recomendada para +18. Encontrarás alto contenido sexual y en ocasiones explícito, lleno de testosteronas, hombres apuestos y rudos y mucho romance.
Te invito a guardar esta historia en tu biblioteca, a darle, me gusta y a comentar en cada capítulo tus impresiones y opiniones (Tus comentarios son esenciales para los autores y nos ayudan de una forma increíble)
Espero que decidas darle una oportunidad a la primera novela de hombros lobos que escribo y te agradezco el que me acompañes hasta el final de esta intrigante, fascinante y apasionante historia.
Um mês passou um pouco lento demais para Isabelly e Maria Clara, a segunda nunca admitiu que contava os dias para a volta do seu amado.Maria Clara tirou o sábado para Izzy e a menina teve tudo o que pediu, foram passear somente as duas, tomaram sorvete, fizeram compras, foram ao cinema, shopping, parques e depois ficaram sentadas nas escadarias da Igreja Matriz terminando de comer uma pipoca colorida.— O que aconteceu com a irmã do meu pai?Izzy perguntou de repente, ninguém mais falava em Donna, ninguém sabia onde ela estava.— Não sei Izzy, ela fugiu da polícia e até agora não a encontraram.— Você acha que ela está bem?Maria Clara deu de ombros.— Na realidade não me importo muito.— Por que mãe?— Não vamos falar disse agora Izzy, não é um assunto agradável sabe.— Tudo bem, e o que você acha do namoro da Bruna e o Luciano?Isabelly perguntou sorrindo.— São perfeitos u
— Me solta!Isabelly gritou e esperneou acertando um chute nele. Ele a colocou no chão.— Cale a boca garotinha e entre no carro.— Não!— Petulante. Entra no carro agora!Com força ele começou a empurrá-la para dentro do carro, mas ela resistiu e gritou o mais alto que pode, chamando a atenção das pessoas ao redor.— Sua imbecil... Cale a boca! Garota idiota.Pegou a arma do cinto e antes que fizesse algum mal para ela alguém surgiu atrás de si e o tirou de perto da menina.Murilo socou o homem até vê-lo imóvel no chão. Passou as algemas no braço dele e correu até Izzy.Nesse meio tempo Marcela havia chegado até ela.— Você está bem Izzy?Em resposta, ela o abraçou.Quando chegou em casa Isabelly correu para os braços do pai e ignorando os da mãe, deixando Maria desconfortável, mas afastou a sensação.— Como você está filha?— Com medo.Ela se aconchegou nos braços de Alan te
Maria Clara entrou no quarto de Alan, dessa vez Izzy não dormia lá, ele estava sentado na cama, com as mãos escondendo o rosto.— Alan? Podemos conversar?Ela fechou a porta.— Eu não preciso agora.— Numa boa eu quis dizer.Ela caminhou até a cama, sentou ao lado dele e tirou suas mãos do rosto dele.Os lindos olhos verdes dele estavam marejados.— Alan, olha para mim, me diz o que está acontecendo. Seja o que for, eu vou te ajudar.— Você não consegue.— Por favor, nunca mais repita essa frase e também, basta me dizer o que está havendo.Ele ficou em silêncio.— Alan você tem que se abrir comigo.— É difícil de falar sobre isso.— Tudo bem. Amanhã eu vou marcar um horário com a minha terapeuta, e você vai. Pronto, problema resolvido.— Para você parece fácil não é? Parece que nunca sofreu na vida.— Eu já sofri muito sim e hoje em dia eu prefiro evitar isso a todo custo. Eu recomendo
Maria Clara levantou-se de manhã e desceu para tomar café. Jared estava a mesa com cara de poucos amigos.— Bom dia.— De bom não tem nada.— Noite péssima?— Noite terrível. Ai minha Nossa senhora da ressaca que me ajude.Maria Clara sorriu.— Meu Deus...— Aliás, você viu isso?— O quê?Jared passou o celular para ela aberto em uma notícia. Maria pegou e leu.Pela tarde será o enterro do filho do empresário Sandro Monteiro, Diego caiu de oito andares e morreu no local...Maria virou-se para Jared.— Diego morreu?— Você viu? Deus é pai, não padrasto.— Estou chocada.— Você não vai sofrer por isso não é?— Não é isso Jared. É que... Meu Deus, eu não sei explicar.Ele balançou a cabeça.— Tudo bem. Quer um dia de folga?— Não, claro que não. Eu estou bem só... Com dor de cabeça. Eu tenho que terminar com Murilo.— O que? Foi isso mesmo que eu ouvi? Você disse que nunca
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